Máximo artillero de la historia del Ciclón, también brilló en la selección, con la que jugó dos mundiales; tuvo un alto perfil una vez retirado, como polémico comentarista televisivo y hasta incursionó en la política
Biografía
José Francisco Sanfilippo murió este jueves en Buenos Aires, a los 91 años. La noticia fue confirmada a LA NACION desde San Lorenzo, club del que a partir de hoy se transformó en leyenda. Para todos era “el Nene”. Sinónimo de gol, fue un delantero implacable: aún hoy sigue siendo el máximo artillero de la historia del Ciclón, el club con el que ganó varios títulos y donde desarrolló la mayor parte de su carrera. El polemista verborrágico en el que se convirtió décadas después de su retiro como futbolista no tapa al jugador brillante, al hombre que dentro del área resolvía en décimas de segundos, al artista que gastó las gargantas de Boedo hasta llegar a la impresionante cifra de 205 tantos con la camiseta azulgrana. “Yo me preparé y perfeccioné desde chiquito y es lo que me preocupa de los pibes actuales: se tienen que dar cuenta de que para ganar dinero hay que hacer un gran sacrificio en las inferiores, luego existe una lucha por trepar y después tenés 10 años en la Primera y ahí hay placeres, mujeres, viajes, trasnoches, bebidas, equis, equis, y si no la sabés aprovechar, perdiste, porque a los 34 años, te hacen como te hacían en Rusia: te ponen la cabeza, cae la guillotina y pum…“, dijo hace una década en una entrevista con la revista El Gráfico, con su particular estilo. Fue Nene desde siempre. Desde que su papá le gritaba “dale, nene; corré, nene”, mientras el pequeño José competía en las inferiores de San Lorenzo. Y el apodo le quedó para siempre. Paradojas de la historia, se crio en Saraza y Bonorino, a pocas cuadras de donde San Lorenzo tiene hoy su estadio. El Sanfilippo chiquito jugaba donde encontraba lugar, en cualquiera de las canchas de los descampados donde el barrio de Flores baja hacia el sur. También jugaba para el equipo de la iglesia de la Medalla Milagrosa, cuyo cura le conseguía zapatillas y todo lo que necesitaba. Pero a los 13 años, le fue de frente: “Padre, no puedo jugar más, entré en San Lorenzo y me voy a dedicar con todo a eso. Neces...